El turismo en la era de las smart cities

Óscar Pallarols – Smart Living Director – Mobile World Capital Barcelona (MWCB)

La evolución del concepto de smart city hacia el sector del turismo es ya una realidad. Un destino inteligente, una smart destination, incorpora la tecnología en toda su cadena de valor para ser más competitivo, sostenible y responsable y mejorar la experiencia del viajero. Una smart destination es, en definitiva, un territorio turístico que ofrece una experiencia completa, mucho más intensa y a medida de sus visitantes.

El smart tourism implica un gran reto para el sector del turismo en nuestro país, un ámbito tradicionalmente endogámico, que debe evolucionar al mismo ritmo que lo hacen sus clientes. Todos los agentes del ecosistema turístico de la ciudad deben trabajar conjuntamente para ofrecer una experiencia turística integral. La hostelería, la restauración, el ocio, el entretenimiento o servicios como el transporte público han ser parte de un engranaje común,  coordinado y con un objetivo fundamental: atender las necesidades del smart tourist.

El turista actual, y especialmente si pensamos en un turista de la generación millennial, es altamente exigente, tiene acceso a todo tipo de información y valoraciones sobre alojamientos y destinos online y las usa en su toma de decisiones.

Para este perfil de visitante un hotel es una commodity que se asemeja a un almacén de camas. Ante esta realidad, los equipamientos hoteleros pueden ser un mero espacio de paso o un espacio completo y adaptado a las necesidades del turista del siglo XXI.

Ya no es suficiente una app de un hotel que contenga la misma información que la página web ni una recepción que actúe como catálogo de servicios de terceros. El hotel se erige como una pieza clave en las grandes urbes, que acompaña al turista en su experiencia con el objetivo de establecer nuevos canales de relación con él.

Las smart destinations ofrecen también al sector la oportunidad de propiciar el traspaso hacia la creación de espacios más sociales en los hoteles, zonas en que los viajeros puedan compartir e interrelacionarse. Una habitación de hotel es cada vez más un habitáculo donde el turista duerme, desplazando así los espacios de trabajo a entornos colaborativos en áreas comunas como el hall del hotel.

En una ciudad conectada, los hoteles pasan a ser un agente más del ecosistema local, con responsabilidades específicas, porque pasan a ser un referente para el turista. Los hoteles dejan de ser una suma de micronegocios (facturación, bar, masajes,…) para consolidarse como la herramienta imprescindible para garantizar una experiencia turística total.

Otro gran reto al que se enfrenta el sector es la personalización máxima de los servicios hoteleros, adaptándolos a las características de cada cliente. La evolución del check in, entre otros, nos llevará a procesos de identificación del visitante mediante su identidad digital (información pública, redes sociales…). La incorporación y el tratamiento de estos grandes volúmenes de información  en la gestión turística es el factor diferencial que permitirá ofrecer el trato a medida que demanda el smart tourist.

Barcelona, smart destination

La evolución del modelo turístico en la ciudad de Barcelona es imparable. Un avance acelerado por la Barcelona smart city, referente en innovación y gestión de open data. La ciudad cuenta con información pormenorizada sobre sus visitantes y ya trabaja en proyectos que cruzan grandes volúmenes de datos para optimizar la experiencia turística en la ciudad. Además, como capital mundial del móvil, Barcelona genera continuamente sinergias positivas entre los diferentes agentes del sector. Esta colaboración transversal constante, junto con la condición de ciudad puntera en la recepción de turismo familiar y profesional, hacen de Barcelona un inmejorable banco de pruebas en el que implementar soluciones innovadoras en el ámbito del turismo.

 En este planteamiento la tecnología es un facilitador clave. El factor de éxito es y seguirá siendo el cambio de mentalidad de ciudadanos e industria. Con esta transformación del modelo y la implicación de todos los agentes del ecosistema turístico, Barcelona tiene la oportunidad de liderar un cambio sustancial en el sector y ofrecer experiencias transversales únicas a sus visitantes.

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