Campaña por el “sentido común aumentado”: Pokemons Free Zone

PYMÉtica

O el por qué una agencia española especializada en viajes exclusivos lanza una campaña que aboga por el establecimiento de zonas libres de Pokemon.

*

Una página web creada en una semana, convertida en plataforma multilenguaje y traducida a inglés en tan sólo 2 días, más de 51.000 firmas recogidas a favor de las zonas libres de Pokemon, más de 155.000 visitas web en un mes… Cientos de solicitudes para convertir zonas concretas del Planeta en espacios donde se prohíba el juego Pokémon GO… Más de 200 apariciones en los medios de comunicación de España, Latinoamérica e incluso Estados Unidos. Y todo esto… ¿por qué?

¿Qué es la RSC (responsabilidad social corporativa), también denominada RSE (responsabilidad social empresarial)?

“Cada vez más empresas desarrollan políticas de responsabilidad social, con un componente ético, mediante las cuales se potencian acciones sociales, estatutarias o medioambientales, más allá de lo que pueda suponer una cuenta anual de resultados” (Finanzas.com). Sí y no. ¿Por qué “no”? El Dr. Ramón Sánchez (Director of Corporate Outreach and Strategy at the Center for Health and the Global Environment at the Harvard T.H. Chan School of Public Health), en la primera clase que impartió del Executive Program on Sustainable Business Ecosystems (EOI), tras presentarse, nos preguntó: ¿para qué se crea una empresa? “Para fabricar productos o prestar servicios, para satisfacer una demanda de la sociedad, para garantizar mi propia libertad profesional, yo no quiero trabajar para otros, para realizarme en la vida, porque es el momento adecuado o porque no encuentro trabajo por cuenta ajena, para dejar mi propia semilla en la sociedad, para…”. El Dr. Sánchez, tras escuchar impávido cuántas respuestas se nos iban ocurriendo y una vez que nadie más alzó su mano, dictó la siguiente sentencia que nunca más iba a olvidar en mi carrera profesional: “una empresa se crea para ganar dinero”. En consecuencia, la RSC trata de una responsabilidad de carácter ético, entendida como la gestión responsable de las organizaciones empresariales. Y no hay nada más responsable como fin último de una empresa que obtener beneficios para poder perpetuarse en el tiempo. Una cuenta de resultados saneada debiera ser y en mi humilde opinión, creo que así es, el primer objetivo de toda empresa. Pero existen múltiples caminos para alcanzarla y quizás menos para mantenerla.

¿Qué se entiende por RSC?

¿Acciones sociales? Sí; si a quienes preguntamos son nuestros amigos y familiares. Nos podrían responder, por ejemplo, que se trata de proyectos que llevan a cabo las grandes empresas para asociar su imagen a un bien social, normalmente de índole humana o medioambiental. Pretenden que el consumidor las reconozca como sensibles a diferentes causas sociales; algunas compañías incluso se consideran el adalid del bienestar común. Persiguen lograr una ventaja competitiva y con ello, por supuesto, incrementar sus ventas. Hasta ahí todo correcto, pero el problema viene cuando dicha acción social no es real. Entonces estamos ante un caso flagrantes de engaño a la sociedad de consumo. El más famoso, el caso Volkswagen, reconocido a día de hoy como el fracaso absoluto de la RSC. Enrique Dans (Profesor de Innovación en IE Business School) lo describe como “una manipulación consciente, conocida a todos los niveles de la compañía, intencionadamente diseñada para obtener un plus de competitividad con el que hacer frente a la pujanza de otros competidores, y que consiguió poner a la marca en el trono de su industria a nivel mundial al tiempo que se publicitaba como ecológica y envenenaba todo el planeta.” (El caso Volkswagen y el fracaso de la Responsabilidad Social Corporativa).

El uso y abuso que las grandes empresas han realizado del término RSC ha dañado gravemente su imagen de cara a la sociedad de consumo que a día de hoy observa con recelo cualquier campaña publicitaria cuyo mensaje prometa salvar el mundo, o cuidar de colectivos desfavorecidos, infancia desnutrida, enfermedades crónicas o daños al medioambiente.

¿Y qué pasa con la RSC en las pymes?

Mientras se debatían entre si “eso” es o no para ellas, si sólo es para grandes empresas con un gran pulmón financiero, o si por el contrario, les pudiera resultar una oportunidad para crecer, se ha extendido la sensación de desgaste del concepto RSC, lo cual a unas las ha sumido en la apatía y ha supuesto un alivio para otras. Para todas: un asunto menos en el que ocuparse. Error.

¿Ha fracasado entonces la RSC?

No. Tomando prestado un concepto del tan en boga Método Lean (Eric Ries), la RSC ha pivotado. Lo cierto es que la RSC había perdido su sitio desplazada por las acciones sociales, reales o no, por las muy extendidas malas prácticas de “greenwashing” o por el “buenismo” de la filantropía empresarial y los programas sociales, dejando de lado su misión de servir de palanca de creación de valor del “core business” de la empresa. Alberto Andreu Pinillos (Global Chief Reputation and Sustainability Manager de Telefónica y profesor asociado de IE Business School & IE University) y José Luis Fernández Fernández (Director de la Cátedra Javier Benjumea de Ética Económica y Empresarial de ICADE) plantean la necesidad de evolucionar el concepto de RSC hacia la idea de Sostenibilidad Corporativa con el objetivo de vincularla más al valor y al “core business” de cada empresa. Entendiendo la sostenibilidad (o sustentabilidad) como aquella que es capaz de crear valor económico, medioambiental y social a corto y medio plazo, aumentando de esta forma el auténtico bienestar de las generaciones actuales y futuras, en los diferentes territorios donde las empresas desarrollan su objeto social. Concepto aún más ambicioso que el de RSC y que asusta más aún a las pymes.

En medio de este competitivo panorama académico sobre quien le pone el cascabel al gato en la curiosa carrera de ser el primero en definir cada nuevo o evolucionado concepto empresarial, Sociedad Geográfica de las Indias lanza una campaña que aboga por el establecimiento de zonas libres de Pokemon. Una pyme con diez años de vida que tiene siempre presente su granito de responsabilidad en la evolución de su entorno. El cambio se produce como resultado de millones de pequeñas acciones que parecen totalmente insignificantes. Todo suma.

Así, Sociedad Geográfica de las Indias felicita a Niantic, Nintendo y The Pokemon Company, sin olvidar a Google y su fantástico Google Maps por acercar la “realidad aumentada” a millones de personas, lo que sin duda conllevará un sinfín de nuevas posibilidades y usos de la tecnología. A la vez, desea transmitir la necesidad de establecer zonas libres de pokemon, proteger determinados espacios del planeta, los declarados Patrimonio de la Humanidad, espacios sagrados, protegidos a lo largo de cientos o miles de años o simplemente lugares destinados al descanso, a la meditación, al reposo, al cuidado de otros. Su plataforma www.pokemonsfreezone.com permite que cada uno de nosotros enviemos nuestra propia petición sobre qué zona queremos proteger. Por ello, Sociedad Geográfica de las Indias ha enviado esta petición a los creadores del juego instándoles a que adopten esta campaña y con ello demuestren al mundo que además de haber alcanzado el éxito, han sido capaces de completar sus logros haciéndolos sostenibles.

“Pyme” es el acrónimo de pequeña y mediana empresa y “ética” es la parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores, se trata de un conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad. Sociedad Geográfica de las Indias ha acuñado como su propio “scope” el término Pymética entendido como el conjunto de acciones y principios accesibles para la pyme destinados a dotar de valor económico, medioambiental y social su actividad principal con objeto de alcanzar su propio bienestar, el de sus miembros y el de su entorno, perpetuándose en el tiempo.

¿Turismo sostenible?

Claro que sí, es posible y deseable. Existe una manera de organizar los viajes para nuestros clientes, minimizando el impacto sobre el medio ambiente y sobre la cultura local, contribuyendo a generar riqueza y empleo, tanto en origen como en destino. Existe una manera de viajar basada en el respeto del viajero hacia las personas y lugares que visita, profundizando en su realidad y provocando un intercambio cultural positivo para las comunidades que se visitan, para el viajero y por ende, para todo los “stakeholders” que participan en la prestación del viaje. Existe un turismo de experiencias beneficiosas para todos. Y por eso existe PYMÉtica.

Rafael de León Ríos

Director Adjunto de Sociedad Geográfica de las Indias

Recommended Posts